Al reflexionar sobre el Salmo 34, nuestros corazones se llenan de gratitud y esperanza. Este himno nos invita a bendecir al Señor en todo momento, recordándonos que Él está siempre cerca de nosotros cuando lo buscamos con un corazón sincero.
"Buscamos a Jehová, y Él nos oyó, y nos libró de todos nuestros temores"
(Salmo 34:4)
Cuando miramos hacia atrás, reconocemos la fidelidad de Dios en cada paso de este año. Aunque enfrentamos desafíos, también sentimos Su protección, Su consuelo y Su provisión de formas que nos recuerdan Su inmenso amor. Él escuchó nuestras oraciones y nos libró de nuestras angustias, tal como lo promete en este salmo.
Nos llena de gozo saber que “el ángel de Jehová acampa alrededor de los que le tememos, y nos defiende” (versículo 7). Esto nos da la confianza de que, al iniciar este nuevo año, no caminamos solos. Juntos confiamos en que quienes buscamos al Señor no careceremos de ningún bien, porque Él cumple sus promesas.
El Salmo 34 también nos invita a un compromiso: guardar nuestras palabras del mal, alejarnos del pecado y buscar la paz (versículos 13-14). Es un llamado para que vivamos en santidad y reflejemos el amor de Dios en cada una de nuestras acciones, siendo instrumentos de Su paz y Su bondad.
Con corazones agradecidos, decimos: “Gustad, y ved que es bueno Jehová; dichoso el hombre que confía en Él” (versículo 8). Este 2025 queremos seguir compartiendo Su luz con quienes nos rodean, porque Su amor no tiene límites y Su gracia nos transforma.
Gracias, Señor, por escucharnos, por cuidarnos y por guiarnos.
En tus manos ponemos este nuevo año.
¡A Ti sea la gloria por siempre!